Después del escándalo financiero hecho público hace unos meses relacionado con una inversión inmobiliaria hecha con fondos reservados de la Secretaría de Estado, por el cardenal Angelo Becciu, el papa Francisco emitió un “motu proprio” -decreto papal-, fechada 26 de diciembre denominado “Una mejor organización” donde transfiere la gestión de las inversiones financieras e inmobiliarias de la Secretaría de Estado, a la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA); se trata de una decisión que ya había sido anunciada por el Papa en una carta al cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin de agosto pasado.

El cambio más relevante en el decreto papal es que la “oficina administrativa” de la Secretaría de Estado no gestionará ya fondos económicos ni decidirá sobre fondos ni inversiones, por lo que redimensionará sus funciones. Se encargará principalmente de los recursos humanos de la Secretaría de Estado; ¡es un duro golpe!

El decreto exigió que todas las donaciones al papa del Óbolo de San Pedro pasen a ser administradas APSA .

Al inicio de la carta apostólica Francisco destaca que “una mejor organización de la administración, de los controles y de la vigilancia sobre las actividades económicas y financieras de la Santa Sede para asegurar una gestión transparente y eficiente y una clara separación de competencias y funciones, representa un punto fundamental en la reforma de la Curia”.

En esta línea, Francisco indica que “no es oportuno” que la Secretaría de Estado desempeñe “funciones en materia económico y financiera ya atribuidas por competencia a otros Dicasterios” y señala que “consideró necesario establecer algunas normas” después de examinar con cuidado cada cuestión y escuchar a los responsables de los Dicasterios competentes.

La oficina de prensa de la Santa Sede destacó que la publicación de este “Motu Proprio” se lleva a cabo “antes del 1 de enero, para la implementación del presupuesto de 2021” y agregó que “la comisión establecida por el Santo Padre para el traspaso de funciones económicas y financieras de la Secretaría de Estado a la APSA, para su gestión, y a la Secretaría de Economía, para su control, que ha trabajado en las últimas semanas, seguirá concretando algunos detalles técnicos hasta el próximo 4 de febrero, como estaba previsto”.

En síntesis, el decreto papal quita a la Secretaría de Estado un gran poder. Eso hubiera sido impensable de no haber salido a la luz pública las operaciones financieras turbias y malversación de fondos reservados, que en 2014 fueron utilizados para una fallida inversión inmobiliaria en Londres, que hoy se encuentra bajo investigación.

En efecto, el presidente de la APSA, el arzobispo italiano Nunzio Galantino, en una entrevista con Vatican News, admitió que en todo este drástico cambio tuvo su peso el escándalo sobre la inversión de Sloane Avenue en Londres, que se encuentra bajo la lupa de una investigación de la magistratura vaticana. “Sería hipócrita decir que no ha tenido peso. Ciertamente el Papa ya había trazado un camino, pero el asunto de la propiedad de Londres nos ayudó a entender qué mecanismos de control había que reforzar”, dijo. Y fue más allá: “nos hizo entender muchas cosas: no sólo cuánto perdimos, un aspecto que aún estamos evaluando, sino también cómo y por qué lo perdimos”.

– ¿Qué ventajas podemos esperar de esta transferencia?

Creo que la ventaja es, precisamente lo que ha sido bien expresado en la carta del Papa al Cardenal Parolin el pasado agosto: la racionalización para una administración más transparente. Si existe un departamento designado para la administración y gestión de fondos y bienes, no es necesario que haya otros para llevar a cabo la misma tarea.

Si hay un departamento designado para controlar las inversiones y los gastos, no hay necesidad de que otros hagan la misma tarea. Es importante recordar que el pasado mes de octubre el Papa creó la Comisión de Asuntos Confidenciales: en esa ocasión quedó claro para todos que ya no existe la posibilidad discrecional de imponer el secreto a las operaciones económico-financieras.

– ¿Cuánto peso ha tenido sobre esta decisión el notorio asunto sobre la propiedad de la Sloane Avenue en Londres, al centro de la investigación de la Magistratura vaticana?

Sería hipócrita decir que no ha tenido peso. Ciertamente el Papa ya había trazado un camino, pero el asunto de la propiedad de Londres nos ayudó a entender qué mecanismos de control había que reforzar.

– ¿Qué cosa cambia con respecto a la gestión del Óbolo de San Pietro?

En cuanto al Óbolo, el Papa siempre ha pedido que haya una distinción más marcada con respecto a otros fondos disponibles, vinculada básicamente a sus indicaciones.

El Óbolo de San Pedro fue creado como una contribución de los fieles, de las Iglesias locales, a la misión del Papa que es pastor universal, y por lo tanto está destinado a la caridad, a la evangelización, a la vida ordinaria de la Iglesia y a las estructuras que ayudan al Obispo de Roma a llevar a cabo su servicio.

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