De izquierda a derecha: obispo Salvador Rangel, arzobispo Carlos Garfias de Morelia secretario de Gobernación Alfonso Navarrete Prida, cardenal Francisco Robles vocero Alfonso Miranda
De izquierda a derecha: obispo Salvador Rangel, arzobispo Carlos Garfias de Morelia secretario de Gobernación Alfonso Navarrete Prida, cardenal Francisco Robles vocero Alfonso Miranda

Salvador Rangel, obispo de Chilpancingo, entre los asistentes.

Como lo anunció la semana pasada, Alfonso Navarrete Prida, secretario de Gobernación, se reunió este lunes 9 de abril con integrantes de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), entre los que estuvo Salvador Rangel Mendoza, obispo de Chilpancingo-Chilapa.

El encuentro tuvo lugar en la sede del organismo colegial de obispos en Cuautitlán Izcalli alrededor de las 14 horas; se realizó de manera privada y duró aproximadamente dos horas, previo al inicio de los trabajos de la 105 Asamblea Plenaria de la CEM.

En su cuenta de Twitter, el funcionario federal informó: “Para dialogar sobre diversos temas de interés común, me reuní con los integrantes de la Conferencia del Episcopado Mexicano, encabezados por el cardenal José Francisco Robles Ortega, Arzobispo de Guadalajara”, quien es presidente de la CEM.

Sin embargo, el pasado 5 de abril, luego de reunirse con legisladores de la Comisión Bicameral de Seguridad Nacional, Navarrete Prida anunció que se reuniría con la CEM, e incluso con el cardenal Carlos Aguiar Retes, Arzobispo Primado de México, para tratar el tema del encuentro que tuvo Salvador Rangel Mendoza, obispo de Chilpancingo-Chilapa, con líderes del narcotráfico en Guerrero.

De acuerdo con el propio obispo, se reunió con los capos para pedirles que restablecieran los servicios de agua y luz a los habitantes de la comunidad de Pueblo Viejo, en el municipio de Heliodoro Castillo.

En el encuentro, los narcotraficantes se comprometieron con el jerarca católico a no matar a más candidatos, a cambio de que éstos no compraran votos y cumplieran sus promesas de campaña.

Al respecto, Navarrete Prida comentó que medidas como dialogar con criminales son respetadas, pero por parte del gobierno “no existe posibilidad alguna de negociar la ley”.

“Tengo yo que consultarlo y, desde luego, sabremos exactamente qué ocurrió (en la reunión) y qué medidas, si es necesario, se tendrían que tomar en el marco de nuestra legislación y las instituciones que tienen como finalidad la actividad religiosa”, explicó.

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