Los niños de Tlaxcala son considerados los primeros mártires de México y de todo el Continente Americano; se convirtieron al cristianismo tras ser evangelizados por los frailes franciscanos y dominicos.

Al inicio de la ceremonia, el cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos del Vaticano, leyó las biografías oficiales de los nuevos santos y pidió su canonización al papa Francisco, procediendo a pronunciar la letanía de los santos….

“Los santos canonizados hoy, sobre todo todos los mártires, indican la vía del amor. Ellos no dijeron ‘sí’ al amor con palabras y por un poco, sino con la vida y hasta el final”, aseguró el papa Francisco, en su sermón pronunciado en italiano.

“Sin amor, la vida cristiana es moral imposible, estéril, hay que decir ‘sí’ al amor con la vida, no con palabras”, advirtió Bergoglio, y abundó: “Si no se ama, se envejece antes, nos volvemos malos”.

Al mismo tiempo puso en guardia contra el peligro de una vida cristiana rutinaria, que se conforma con la normalidad, sin vitalidad, sin entusiasmo, y con poca memoria.

Más adelante sostuvo que la vida cristiana es “una historia de amor con Dios”, donde la iniciativa “la toma el señor” y, por eso, ninguno puede decir que tiene la exclusividad y ninguno es privilegiado por encima de los demás.

¿Quienes son los nuevos santos mexicanos?

Cristóbal, llamado también “Cristobalito”, nació en Atlihuetzia, Tlaxcala, en el entonces Virreinato de Nueva España, entre 1514 y 1515; era el hijo predilecto y heredero del cacique Acxotecatl.

Su educación se la debe a la labor evangelizadora que los frailes franciscanos realizaban en la región entre los años 1524 y 1527. Después de recibir el bautismo, trató de que su familia iniciaran un camino de conversión al cristianismo y que abandonaran la adoración de los ídolos. Ello provocó el rechazo de su progenitor, que no dudó en responder con ira ante su hijo.

Murió a la edad de 12 años, producto de los golpes y quemaduras provocadas por su padre; tras su fallecimiento, sus restos se enterraron en el antiguo convento de San Francisco, que en la actualidad es la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción de Tlaxcala. Pero no hay reliquias.

Por su parte, Antonio y Juan nacieron en la localidad de Tizatlán; al igual que Cristóbal, fueron educados por los franciscanos, aunque luego su formación la continuaron los dominicos.

San Antonio- a partir del domingo-, fue nieto de Xicoténcatl, señor de Tizatlán, por tanto era heredero del señorío; nació entre 1516 a 1517 y fue martirizado en 1529 a la misma edad que Cristóbal.

Ambos decidieron acompañar a unos frailes en una expedición a Oaxaca, para fungir como intérpretes ante otros indígenas. Empero, en En Cuauhtinchán, Puebla, fueron atacados por algunos lugareños mientras recogían los ídolos de barro.

Primero golpearon con palos a Juan, quien murió al momento. Antonio fue apaleado hasta perder la vida tras reclamarle a los asesinos. Sus cuerpos fueron tirados en un terreno cerca de Tecalco, pero fueron recuperados y trasferidos a Tepeaca, donde recibieron cristiana sepultura.

Los tres Mártires de Tlaxcala fueron declarados beatos por el Papa Juan Pablo II en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe de la Ciudad de México, el 6 de mayo de 1990.

Y durante su visita a Guanajuato, Benedicto XVI los propuso como modelos de vida cristiana para todos los infantes del país.

Y en 2012 en su visita a México, el papa Benedicto XVI los propuso como modelos de vida cristiana para todos los niños del país…

¿Cual fue el milagro para elevarlos a los altares?

Como sabemos para ser santo se requiere un posible milagro.

Pero esta vez no lo hubo. Fue una canonozacion extraordinaria, autorizada directamente por el papa Francisco.

Andrés Beltramo Alvarez dice que “en el rito hubo algunos detalles fuera de protocolo. Nadie presentó ante el altar las reliquias de los nuevos santos, ni tampoco pasó a saludar al pontífice ningún milagrado, como se le conoce a quienes reciben algún hecho extraordinario o una curación inexplicable por intercesión de un beato. Al momento de las ofrendas pasaron a saludar tres adolescentes tlaxcaltecas, vestidos muy similar a la imagen de los indígenas. ” (Vatican Insider, 15 de octubre de 2017):

Debemos decir que los niños mártires llegaron a la santidad gracias a un proceso especial, y al interés directo del papa jesuita quien, para su consagración, estuvo de acuerdo en considerar como elemento determinante la extendida y continuada devoción popular de la que gozan en México (por lo menos en Tlaxcala y los alrededores).

Fray Luis Martín Martínez Muñoz, vicepostulador general de la Orden de los Frailes Menores, dijo en entrevista que, tiempo atrás -desde 1990-, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) elevó una petición al Vaticano con una lista de razones por las cuales se considera que los niños mártires han propiciado “un bien pastoral” para la Iglesia y la sociedad en México. “ Y el líder religioso dio su beneplácito a conceder que se exceptúe este milagro.

Los “Niños Mártires de Tlaxcala”, asesinados por odio a la fe en México entre 1527 y 1529, fueron proclamados santos por el papa Francisco el domingo 15 de octubre y ahora deben ser modelo “para todos los mexicanos y para el mundo”.

Monseñor Julio César Salcedo Aquino, obispo de Tlaxcala entrevistado por la agencia católica ACI Prensa,un día después de que los tres niños fuesen proclamados santos explicó que “Tlaxcala fue la cuna de la evangelización, donde llegaron los franciscanos. Ellos fundaron la escuela franciscana de catequesis, de evangelización. Los Niños participaban de ella y comenzaron a crecer en la fe y supieron asumir profundamente todos los procesos de conversión”.

Y agrega que “al recibir la semilla del Evangelio sintieron la necesidad de compartir lo que habían descubierto, y desde allí anunciaron el Evangelio. Después llegó el martirio primero de Cristobal y luego de los otros dos”.

“Estos Niños, al recibir el martirio, recibieron esa gracia especial porque se configuraron a Jesús. Supieron salir, dejar la comodidad de la intimidad de su familia para compartir la fe. A eso nos llama el Papa, a salir, ir a las periferias, y los niños lo vivieron, lo sintieron, es algo natural que surge cuando uno está en contacto con el Evangelio. Hay esa necesidad de compartirlo y de darlo a los demás”, subrayó el prelado…

Muy poco, aún, son adorados sobre todo en Tlaxcala..

De hecho los Santos más venerados en México no son mexicanos, entre ellos están San Judas Tadeo, San Charbel, Santo Niño de Atocha, San Martín Caballero, San Martin de Porres, San Antonio de Padua, San Benito, entre otros.

San Juan Diego quien fuera canonizado el 31 de julio de 2002 por Juan Pablo II ni siquiera tiene templo. El lugar dedicado a él es el antiguo Cine Lindavista construido en 1942. En aquel tiempo la Basílica de Guadalupe celebró un contrato de comodato con el gobierno federal, en ese entonces propietario del edificio, con el objetivo de utilizar, como lugar de culto, hoy está en ruinas..

¿Y ahora cuantos y cuales son Los Santos mexicanos?

El historiador y periodista católico mexicano Carlos Villa Roiz, nos dice en charla telefónica que en total siguen siendo 55 – aunque la lista es de 58-, entre santos y beatos mexicanos..

La mayoría de ellos fueron sacerdotes y laicos víctimas en la “Guerra Cristera”.

¿Son venerados?

Muy poco, aún, son adorados sobre todo en Tlaxcala..

De hecho los Santos más venerados en México no son mexicanos, entre ellos están San Judas Tadeo, San Charbel, Santo Niño de Atocha, San Martín Caballero, San Martin de Porres, San Antonio de Padua, San Benito, entre otros.

San Juan Diego quien fuera canonizado el 31 de julio de 2002 por Juan Pablo II ni siquiera tiene templo. El lugar dedicado a él es el antiguo Cine Lindavista construido en 1942. En aquel tiempo la Basílica de Guadalupe celebró un contrato de comodato con el gobierno federal, en ese entonces propietario del edificio, con el objetivo de utilizar, como lugar de culto, hoy está en ruinas.

 

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