En la columna El Cenote Sagrado del 1 de mayo de 2020: Día del trabajo, día de los Sin trabajo; La muerte no repara clases sociales; A río revuelto, ganancia de...; La crisis y los lugares de culto. Foto:
En la columna El Cenote Sagrado del 1 de mayo de 2020: Día del trabajo, día de los Sin trabajo; La muerte no repara clases sociales; A río revuelto, ganancia de...; La crisis y los lugares de culto. Foto: "Padrecito Posero" por Eneas de Troya, en: https://www.flickr.com/photos/eneas/3479287374/in/photostream/ licencia cc 2.0

Día del trabajo, día de los Sin trabajo

Este primero de mayo lo podríamos llamar “día de los sin-trabajo”. No habrá manifestaciones multitudinarias, aunque como de costumbre, siempre habrá algunos manifestantes frente a Palacio Nacional solicitando ayudas y pidiendo prebendas. Nada especial en este día que tiene un doble asunto. Por un lado, la pandemia nos ha recluido en casa y nos asustan con el “petate del muerto” si salimos a la calle. Es verdad que este virus es mortal y no distingue a unos de otros. Pero, regresando al día del trabajo, ¿habrá algo que felicitar? Nada. Se han perdido miles de empleos a nivel nacional y lo peor, se seguirán perdiendo porque la recesión será más fuerte que la del siglo pasado. Todavía no caemos en la cuenta de los estragos que esto tendrá para la clase obrera y las familias de escasos recursos. Nuestro gobierno se jactaba que crearía más de dos millones de empleos, pero a este ritmo, serán, más bien, de desempleados. No hay forma de hacerlos entender y lo peor del caso es que se cierran a un diálogo abierto con la clase empresarial. Se ha dicho, al revés y  derechas, que lo que buscan los radicales es arruinar a la clase pudiente y así quedarse con las empresas quebradas y hacerlas estatales. No creemos que nuestro Presidente de la 4T “comulgue” con esas ideas, aunque por sus hechos no está lejos de ello. Sea lo que sea, este año los trabajadores no tendrán mucho que alegrarse y sí buscar que sus fuentes de trabajo, no se cierren.

La muerte no repara clases sociales

Con esto del coronavirus hemos visto pasar gente del ámbito político y artístico que los agarró la pandemia y se los llevó “pal otro lado”. Sí, así de cierto. Hoy nos sorprendieron con la muerte del cantante, Oscar Chávez, mejor conocido por el Caifán mayor. Es cierto que ya tenía 85 años, aunque hemos visto casos de personas con más de cien años que la han librado. Esto nos recuerda a nuestro flamante gobernador de Puebla M. Barbosa cuando dijo que esto del coronavirus era de los ricos y que a los pobres no les iba a dar. Pues lo mismo ataca a pobres que a ricos y los mismo mueren unos que otros. No se sabe a qué se debe, pero es la triste realidad. Es cierto que los que tienen dinero, tienen más posibilidades de ser atendidos en hospitales privados y con alta especialidad, pero de ahí a decir que los hombres y mujeres conocidos no les llega, no es cierto. Otro político conocido es Osorio Chong y ya supimos de la secretaria de la Función Pública Irma Eréndira que también dio positivo. Esto ha llevado a pensar a más de uno que nuestro Presidente de la 4T debe suspender sus mañaneras y si lo hace, que sea a través de los medios digitales de los que hoy disponemos. Pero este señor no quiere entender. Le falta prudencia en eso y otras cosas más. Mientras estaremos alertas de que  no nos sorprendan con otros casos conocidos, enseñándonos que la enfermedad no hace distingos. Cuidémonos por el bien de todos.

A río revuelto, ganancia de…

Este dicho, muy popular por cierto, se puede aplicar muy bien estos días en nuestro país con motivo de la dichosa pandemia. Decimos “dichosa” porque todos los días a todas horas, se habla de ella. No hay otras noticias más que el coronavirus. Días pasados, nuestro Presidente en una de sus mañaneras decía que ya teníamos “dominada” a la pandemia. Hoy nos sale diciendo la Jefa de gobierno de la Ciudad de México que nos preparemos para la peor. Entonces, ¿en qué quedamos?. Al decir eso el Presidente, se entendió que se podrían relajar las medidas de confinamiento y ahora nos dicen que no es así. Es más, estas medidas irán hasta el 31 de mayo y no como se había dicho en un principio que a partir del 11 de mayo. No hay quien los entienda. Si bien los cosos de contagios van en aumento y también los decesos, si lo vemos en proporción y con los tiempos de otros países, estamos de gane. Esto no quiere decir que no aumenten los contagios y muertes, pero no se puede comparar con Italia o España y si nos vamos más cerca, con el vecino del Norte que se apunto en el primer lugar en todo, contagios y decesos. En fin, sería bueno que nuestras autoridades, tanto federales como locales, se pongan de acuerdo y no nos confunda. La voz del Presidente es fuerte para la gente. Nada más hay que verlo con la “burrada” de Trump cuando dijo que podían tomar detergente y desinfectante para matar el virus. Algunos lo hicieron y las consecuencias no se hicieron esperar. ¡Líderes políticos, sean prudentes!. Aunque parece que lo que les caracteriza es la imprudencia.

La crisis y los lugares de culto

Como es de todos conocido, con motivo de la pandemia del coronavirus, entre otras medidas, se cerraron las iglesias y lugares de culto. Esto ha generado críticas de “mil maneras”. Siempre un lugar de culto es un espacio donde se puede llegar a las profundidades del alma, así lo expresan muchos. Para los políticos, en general, la religión les importa un “comino”.  La ven como  ornamental y de segunda clase, algo intrascendente. En Europa, con motivo de la “desescalada” en la apertura de los negocios y otros giros comerciales, a las Iglesias no las ven en primera línea de apertura para que la gente pueda asistir, de acuerdo a las normas establecidas, a expresar su fe en los lugares sagrados. Un ejemplo claro lo hemos visto en Francia donde los Obispos franceses han montado en “cólera” porque el Sr. Macrón, Presidente de Francia, les ha dicho que tendrán que esperar. Un error craso. Hace unas semanas les decía a los franceses que la Iglesia católica era fundamental por los momentos que estaba pasando aquel país. Ojalá que no nos suceda lo mismo en el nuestro y que las autoridades vean la importancia de los credos religiosos para gente. Esperemos que estén a la altura y en la “desescalada”, los templos también estén en primera línea de apertura.

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