Día internacional de la Mujer, 8 de marzo de 2020
Día internacional de la Mujer, 8 de marzo de 2020

Una vez más llega el 8 de marzo donde conmemoramos el día internacional de la mujer. Una fecha memorable  que muchos y muchas quisieran ignorar y menos hablar de ella porque dicen que las mujeres ya tienen todo lo que necesitan y, que bastantes derechos han adquirido a lo largo de estos años. Es más, se escuchan voces diciendo que “estamos hartos” de esos feminismos que solo traen caos y violencia. Incluso si se hiciera una encuesta a los que así piensan, estamos seguros que no les importaría quitar esa fecha del calendario.

Pero no se preocupen, esa fecha nunca se quitará porque nos recuerda, aunque la mayoría no lo sepa, algo memorable en la lucha y reivindicación de los derechos de la mujer. En el año de 1908 en New York, las trabajadoras textiles que eran explotadas y tenían unas condiciones deplorables en sus trabajos, salieron a las calles para reclamar condiciones justas de trabajo. Esto les costó la vida a 146 de ellas, porque los dueños de las fábricas lanzaron bombas incendiarias para reprimir sus peticiones. Por eso, este día se conmemora el valor de estas mujeres que abrieron camino a otras  para seguir pidiendo que la mujer goce de todos sus derechos en la sociedad y en la Iglesia, evitando así que no sufra ningún atropello por el hecho de ser mujer. Con anterioridad, ya hubo voces que levantaron la voz reclamando sus derechos, pero fue en esta fecha por la gran represión que, se instituyó este “Día Internacional de la Mujer”.

Aunque se viene conmemorando esta fecha  simbólica, sin embargo la violencia física y psicológica contra la mujer continúa. Es verdad que muchas mujeres con su preparación académica y profesional han cambiado su situación socioeconómica y se pensaría que esto no permitiría que se siguiera dando ese fenómeno, al menos en estos estratos sociales. Pero no es así. Todos los días escuchamos casos de feminicidios en nuestro país y otras partes del mundo. Las marchas del 8 de marzo y el paro nacional del día 9, quieren con estas acciones, levantar la voz y cortar de tajo con esa situación. Por si fuera poco, la sociedad en la que nos toca vivir, una sociedad “machista y patriarcal” las acorrala para que se callen, para que acepten que así es la situación y por eso deben callar. La tradición era que cuando una hija se casaba,  la mamá  le decía, en muchos casos: “si tu esposo te golpea, es porque te quiere” o incluso, “no te preocupes, algún día podrás cambiarlo”.  Si bien se han elaborado leyes donde se condena toda acción violenta contra la mujer, todavía, los hombres siguen gozando de privilegios, prestigio, estima, tanto en sus círculos familiares como laborales. Si nos paramos en las clases sociales más bajas, tampoco han bajado los síntomas de violencia. Los golpes contra las mujeres continúan y en todos los estratos sociales, nada más tenemos que ver las estadísticas de las muertes diarias para darnos cuenta de ello.

...¡arriba el feminismo que va a vencer, que va a vencer! Fotografía: Maite Recalde, https://www.flickr.com/photos/159443955@N07/26298263267
…¡arriba el feminismo que va a vencer, que va a vencer!
Fotografía: Maite Recalde, https://www.flickr.com/photos/159443955@N07/26298263267

Por su parte los hombres, en diferentes ambientes, se sienten atacados porque piensan que la lucha es contra ellos. Pero no es así. No se han dado cuenta que los ataques no son para destruirlos, sino que se ataca a la sociedad patriarcal en la cual han crecido y se han desarrollado. La solución está en que ellos ellas tomen conciencia de esa realidad y entre todos estén dispuestos a cambiar esa cultura de la muerte. Si nos atenemos a la  historia, la sociedad patriarcal es una cultura de muerte, tanto física como psicológica. Estamos seguros que muchas mujeres siguen “soportando” su matrimonio, aún con dolor y sufrimiento, por condiciones económicas en desventaja y a veces, por “culpas” que les han metido de que no pueden separarse porque serían ellas las responsables de que se acabe la familia y que sus hijos queden sin padre. Aunque tendríamos que preguntarnos, ¿Qué clase de padre sería ese?

Ni qué decir de los puestos de liderazgo en los ambientes laborales. Las remuneraciones y sentimiento de que ciertas tareas solo las harán bien los varones y cuando algunas de ellas toman ciertos mandos, deben hacer un doble esfuerzo para que no las critiquen. Incluso, los mismos compañeros de trabajo, les ponen “zancadillas” para que las cosas no le salgan de todo bien. A ellos, raramente se les hacen las misma exigencias.

 

Pero, lo más doloroso es que la institución eclesial que tendía que dar testimonio de esa lucha decidida por los derechos de las mujeres es, a veces, más misógina y desigual que muchas otras instituciones civiles. Para muestra un botón”, nada más hay que escuchar algunas voces de los obispos, como recientemente fue la del cardenal Juan Sandoval Íñiguez que “vociferó” contra el paro nacional del día 9. De ahí que no faltan las voces que se levantan para pedir igualdad en la Iglesia. En la celebración del reciente Sínodo sobre la Amazonia, fue uno de los temas recurrentes en los debates.

Ojalá que este 8 y 9 de marzo, sea el inicio de una nueva etapa para que nos preguntemos que, hombres y mujeres, debemos seguir trabajando para alcanzar y entender que todos somos iguales en dignidad. Que reconozcamos que todos, hombres y mujeres, estamos permeados por una mentalidad machista y patriarcal. Que necesitamos cambiarla y no permitir que las cosas sigan como están.

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